PUS
PUS
El pus es un líquido espeso de
color amarillento o blanquecino, segregado por un tejido inflamado y compuesto
por suero, leucocitos, células muertas, colesterol y glucosa, puede haber
también tejido de granulación, conducto formado por células epiteliales
(fistula).
La producción de pus se denomina supuración y se produce generalmente (pero no exclusivamente) como parte de una inflamación infecciosa por lo cual su presencia es signo clínico característico de infección.
A los microorganismos cuya
infección se caracteriza por producción de pus, se les denomina piogénicos. A
las enfermedades o procesos patológicos que cursan con supuración se les
denomina piógeno(a)s, como por ejemplo la artritis piógena o la meningitis
piógena. También existen enfermedades en que se produce pus sin presencia de
infección y son las que cursan con necrosis de tejido o acumulación de tejido
muerto, como por ejemplo la psoriasis o la melanosis pustulosa neonatal
transitoria.
La acumulación de pus en un
tejido cerrado produce abscesos en distintas regiones del organismo y una
colección visible de pus bajo la epidermis es conocida como pústula o forúnculo
según el tamaño. El pus está compuesto principalmente por linfa, células
blancas o leucocitos (linfocitos y polimorfo nucleares (PMN) neutrófilos)
muertas o vivas que viajan a los espacios intercelulares alrededor de las
células afectadas. También lo componen microorganismos muertos, fibrina y
restos de tejido dañado, así como sangre o líquidos corporales según el sitio
en donde se produzca.
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